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Mi propósito para la nueva era
No me gusta hacer propósitos de Año Nuevo.
Desconfío de todo aquél que dice apagar su último cigarrillo antes de que suenen los cuartos, y el Día de Reyes vuelvo a ver fumando.
No creo en las personas que empiezan una dieta el 1 de Enero y repiten porción del Roscón de Reyes.
Se me queda cara de tonta cuando a alguien le regalan un abono para el gimnasio y va una sola vez (o ninguna).
No creo en los propósitos de Año Nuevo.
Así que yo me voy a hacer un propósito para la Nueva Era. Porque sí que creo en la gente, en el movimiento social, en la ecología, y en las buenas ideas para dejar de estropear el mundo y vivir mejor. ¿Cuándo dicen que empieza? ¿El 21, el 22? Da igual, yo creo que ya ha empezado, así que me uno en cuerpo y alma y proclamo a los cuatro vientos que…
Voy a ser vegetariana
(al menos 5 días a la semana)
¿Por qué vegetariana y no vegana? 
Pues porque me gustan los derivados lácteos, los huevo y los productos que provienen de los animales sin causarles la muerte, como por ejemplo la lana. Apoyo la lucha en favor de los derechos de los animales, y como consumidora apuesto por los productos eco. Y os pongo como ejemplo los huevos. Leed qué nos cuenta sobre ellos Bebés y Especias, y podréis elegir con conocimiento.
¿Por qué “al menos 5 días a la semana”?
Porque me parece un buen comienzo para alguien a quien le gusta comer carne y pescado. El saber que al menos un día podremos comer algo de pollo, y otro día algún pescado, nos hace sentirnos más seguros con esta decisión y menos ansiosos. También porque a veces nos invitan a comer y tal vez no es al mejor momento o la mejor ocasión para rechazar un plato. O porque viajamos a otro país y nos gusta conocer su gastronomía, que seguramente incluya algo de carne o pescado.
¿Qué pasa con la dieta?
También se puede ser vegetariano y seguir una dieta de control de peso siguiendo las recomendaciones del nutricionista. Una de las pautas que podemos seguir es la de la combinación de alimentos basándonos en tres grupos:
- Verduras y hortaliza
(lechuga, tomate, cebolla, ajo, calabaza, calabacín, pepino, puerro, espárragos, pimientos, setas, acelgas, espinacas, coles, brócoli…) - Féculas (patata, zanahoria, legumbres, pasta, arroz, berenjenas…)
- Proteínas (normalmente de origen animal, así que nos quedamos con los huevos y los derivados lácteos; además de la soja, la quinoa, y otras legumbres).
Normalmente combinaremos el primer grupo con el segundo o el tercero. No debemos combinar las féculas (que ya tienen proteínas) con el grupo de las proteínas. Las típicas patatas fritas con huevo que me daban para cenar mis abuelas, no son la mejor opción.
Sin olvidarnos de las recomendaciones clásicas como no tomar alcohol, dulces, salsas industriales, grasas, fritos, etc. Y hacer algo de ejercicio.
Entonces, ¿cómo quedaría la pirámide alimenticia?
Pues quedaría así, tampoco cambia tanto. La base sigue idéntica, y el segundo peldaño también. Cuidado con los frutos secos. Tienen buenas proteínas, pero también muchas grasas. Vale, grasas de las “buenas”, pero nunca en exceso.
Podéis ver una pirámide nutricional vegetariana muy bien explicada en este artículo de “Hazte Vegetariano”
¿Y si me quedo “en blanco”?
En blanco, ¡nunca! Siempre hay combinaciones disponibles y con un poco de práctica verás qué sencillo es incorporar esto a tu vida. Puedes encontrar recetas y mucho a poyo en los blogs de Bebés y Especias, Mis Recetas Anticáncer, Vegetarianismo.net, etc
Y si quieres unirte a un buen grupo de Facebook, allí tienes Familias Vegetarianas o en Proceso. Muy útil e ideal para una consulta rápida y compartir recetas y trucos.
Con lo que me gustan a mí los libros de cocina…
Una cosa no quita la otra. Algunos de mis libros de cocina preferidos tienen muchas recetas en las que los ingredientes principales no son carne ni pescado.
El libro Recetas de Cocina Sevillana, de la Diputación de Sevilla, viene cargado de entrantes, sopas, verduras, pastas, arroces, huevos, cocidos, potajes… incluso la famosa repostería sevillana, que no sólo la saben hacer las monjas de los conventos de clausura.
De aquí aprendí yo a hacer mis deliciosas magdalenas, pisto, brócoli con patatas y huevos…
Me lo regaló una de mis tías cuando me independicé, y me encanta.
Marruecos. La cocina mediterránea, de la editorial Könemann es un libro que trae 8 imágenes por cada receta. ¡Ideal para novatos! Viene una foto de los ingredientes, seis del paso a paso, y una última, preciosa siempre, del plato bien presentado. Aquí podemos encontrar deliciosas ensaladas, algunos otros entrantes, sopas, y una repostería rica, variada y sorprendente. La pena es que las recetas de tajines y cuscús no son vegetarianas, pero yo os animo a hacerlas sin carne, sólo con las verduras. Salen igualmente deliciosas.
Cocina sana para niños, de la editorial Parragon. Lo compré cuando mi hija mayor se lanzó al mundo de la “comida-que-no-es-teta”. No os creáis que le gusto ese mundo. De hecho, le cuesta mucho comer y no quiere probar cosas nuevas. Me ayudo de libros de cocina para que ella se interese un poco, me ayude a cocinar, y luego coma algo. Dicen que si tú lo has cocinado, te sabe mejor, ¿no? Pues en ese camino estamos.
Este libro habla además un poco de nutrición infantil, explica las recetas paso a paso, y viene con unas fotos muy llamativas, que te motivan a superarte en la cocina. Algunos de sus apartados son: almuerzos y comidas para llevar, fiestas y comidas en familia.
Del libro Cazuelas del Mundo no encuentro foto. Lo compré en “una tienda sueca enorme”y está genial. Habla de cazuelas, paellas, tajines y woks. Todos son unos recipientes estupendos para cocinar a fuego lento y con pocas grasas, y es lo que este libro nos enseña. Tiene varias recetas vegetarianas con muy buena pinta.
Y aquí os dejo mis dos últimas adquisiciones, que aún estoy explorando:
Recetas Vegetarianas, de Magdalena Estrada. El que yo tengo es una edición sin fotos, y me da un poco de pereza ponerme con él. Pero es pequeño, fácil de transportar, y sus recetas son claras y concisas, sin demasiados ingredientes, y ninguno rebuscado.
El capítulo de “platos básicos” hay que tenerlo a mano. Es un buen sitio por donde empezar.
El Gourmet Vegetariano, de Colin Spencer, es un libro bastante teórico. Habla de nutrición, de todo tipo de especias, verduras, frutas, legumbres… Tiene muchas y muy interesantes recetas, y lo que más me gusta, un capítulo titulado “La Familia Vegetariana”. Donde habla de bebés y niños pequeños con recetas para ellos, de adolescentes, sobrepeso, embarazadas, deportistas y ancianos. Terminando con una planificación de un menú semanal para invierno y otro para verano.
Y con toda esta información os dejo hoy. Espero que os sea de utilidad y os animéis a reducir vuestro consumo de carnes y pescados.
Y si os planteáis el gran salto hacia el veganismo y la lucha por los derechos de los animales, os invito a suscribiros a una lista de páginas de Facebook llamada Vegan, y creada por mi querida amiga Cristina V. R. Gracias linda.
Croquetas veganas
Amigos veganos, vegetarianos y omnívoros, ésta es una receta para todos
. Además es muy facilita y los niños pueden colaborar. Ya sabemos que cuando cocinan ellos, la comida les sabe mejor.
Los ingredientes que pongo a continuación se pueden cambiar por otros, según el gusto, menos las patatas. Os digo los que usé yo para las croquetas de las fotos. No pongo cantidades porque yo cocino a ojo y a boca (según me guste, jeje).
- Patatas,
- Calabaza,
- Zanahoria,
- Cebolla,
- Ajos,
- Pasas (pero no las volveré a usar aquí)
- Aceite de oliva virgen extra,
- Sal,
- Canela,
- Perejil,
- Harina de garbanzo,
Cuezo al vapor las patatas, la calabaza y las zanahorias. (En las fotos no se ven las zanahorias porque tenía un tarro de zanahorias ralladas abierto y eso fue lo que usé).
En una sartén se saltean un poco los ajos y se añade la cebolla picada (más fina que en las fotos para que quede mejor). Se dejan tapadas y a fuego lento hasta que estén tiernas. Se añade un poco de sal y canela.
Cuando las verduras ya están cocidas se trituran. A mí me gusta el triturador manual de la imagen. Luego se mezclan bien con lo que teníamos en la sartén y se añade el perejil. Dejamos la masa enfriar para que sea más fácil manipularla luego.
Cuando está fría vamos formando las bolitas (esto a los peque les encanta) y rebozándolas en la harina de garbanzo. Se puede mezclar con pan rallado o frutos secos triturados como nueces, almendras, anacardos…
Por último las freímos en abundante aceite muy caliente, servimos, ¡y a disfrutarlas!
¡Buen provecho!
*Nota: esta receta no lleva huevo ni leche, ni tiene por qué llevar frutos secos. La harina de garbanzo no tiene gluten, así que esta receta es apta para celíacos también.*
Gráficas de crecimiento hasta los 10 años
Si os gustan las gráficas tanto como a mí, seguro que os habéis ido directamente al enlace y no me estáis leyendo. Algunos ya habéis mirado las que corresponden a vuestros hijos y ahora volvéis aquí porque tal vez no habéis entendido algo y buscáis la solución. Pues si ya estamos todos, empezamos.
Yo no soy médico, ni siquiera enfermera. Como muchas veces digo, yo soy mamá. Y mi experiencia de madre me sirve muchas veces para ayudar otras familias. Espero ser útil con esta entrada.
- Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que las gráficas de peso son esquemas, dibujitos. Para nada son caminos que los niños tienen que seguir. Unas veces veremos que están en los caminos de la parte más alta, y otras veces estarán en los más bajos, pero si están dentro de esta gráfica es que están en unos niveles normales.
- Porque la segunda cosa que debemos saber es que estas medidas son de niños “normales”. Y se consideran así a los niños que no están sufriendo alguna enfermedad que afecte a su desarrollo físico, que no nacieron prematuramente, etc. Si tu hijo nació antes de tiempo, debes consultar unas gráficas adaptadas a su edad corregida. Tu pediatra sabrá informarte sobre ellas.
- No olvidéis que nadie crece de forma regular, sino que vamos dando “estirones”. Si hiciésemos una gráfica semanal con la talla y peso de nuestros pequeños, veríamos que crecen por rachas, como ha saltitos. No nos saldría una curva, sino una especie de escalera bastante irregular.
- Y por último, saber que el 50% de los niños sanos está por debajo de la linea 50 (la verde), y el otro 50% por encima. Estas líneas se llaman percentiles y son orientativas. Si tu pequeño está en el percentil 50, y en la siguiente revisión ha bajado hasta el 10, puede deberse a varias cosas, como que haya crecido en altura, pero no en peso, haya estado enfermo, etc. Vuestro pediatra os explicará la razón.
Estas gráficas no son iguales para niños que para niñas, y las hay para distintas edades. Pinchad en la gráfica de arriba que os llevará a la página de IHAN (Iniciativa para la Humanicación de la Asistencia al Nacimiento y la lactancia) donde están colgadas.
¡Feliz crianza!
Azúcares, siropes, edulcorantes…
Desde que intento llevar una vida más saludable, y criar a mis hijas con una alimentación lo más sana posible, el tema de los dulces y los azúcares me tiene un poco nerviosa. Los acontecimientos sociales, como por ejemplo los cumpleaños, están llenos de tartas, chocolates, galletas, batidos, chucherías… ¡Todo cargado de hidratos de carbono (con muchos azúcares)!
El azúcar está tan presente en nuestras vidas, que no nos damos cuenta. Somos capaces de almorzarnos un plato de patatas fritas (hidratos de carbono) con ketchup (azúcares), y tomar el café con sacarina, tan absurdo como eso. Y nos creemos que no hemos tomado azúcar. ¡Qué engañados nos tienen! Leyendo las etiquetas de los alimentos podemos ver estas y otras cosas, y sorprendernos mucho. Concretamente el azúcar blanco, “el de toda la vida”, tienen unas 400 calorías por cada 100 gr, siendo casi el 100% azúcares (tiene un 0’02% de potasio).
Hace un mes empecé una dieta. Mi cuerpo necesita perder algo de peso. En esta etapa de la maternidad y la lactancia he acumulado bastante grasa, y no me siento cómoda con mi cuerpo, ni estética ni físicamente. Y claro, una de las cosas “prohibidas” es el azúcar. En casa solemos consumir azúcar moreno de caña integral porque estamos informados del peligro del azúcar blanca, refinada. Aquí podéis leer en qué consiste el proceso de refinamiento. Pero aún así, el azúcar moreno de caña integral seguía estando fuera de mi dieta. Entonces, ¿qué le pongo al café, a las infusiones y a los yogures naturales? Porque el azúcar moreno de caña integral es casi igual que el blanco. Resulta que tiene 380 calorías por cada 100gr, y el 95% son azúcares. ¡Pues menuda ventaja!
Con estos datos, y preguntando a mis comadres del ciber espacio, he descubierto y probado estos dos productos:
El ágave es una planta que se parece al aloe vera. De ella se extrae este sirope dulce. Con una cucharadita tengo suficiente para mis yogures e infusiones. Es parecido a un sirope de caramelo, pero menos “pringoso” y más líquido. Tiene muy buen gusto.
Su valor nutricional es de 312 calorías por cada 100 gr, siendo un 75% hidratos de carbono, casi todos azúcares, pero ojo, estos azúcares son fructosa y glucosa (muy importante para el cerebro), mientras que en el azúcar convencional, son todo sacarosa.
En este blog hay información interesante.
También es un endulzante vegetal. Proviene de la hoja de la planta de la estevia. Os copio la información de su envase porque me parece interesante:
La Stevia es una planta originaria de América del Sur que se usa desde hace siglos por sus propiedades edulcorantes. Mediante una infusión de las hojas de Stevia se libera la parte más sabrosa y dulce de la hoja. De ahí se purifica y se obtiene el endulzante Truvía (es la marca que he comprado, pero hay otras), sin calorías, con sabor natural y textura cristalizada como el azúcar.
Su valor nutricional es de 0 calorías, con un 99% de hidratos de carbono, en este caso polioles.
Una cucharada de este producto equivale a 3 de azúcar.
SEVILLA: se unen el buen tiempo y las actividades
Todavía no ha llegado la primavera, pero en Sevilla, la provincia donde vivo, ya se notan el calorcito y el buen tiempo. Es la mejor época para organizar actividaes, porque el buen ambiente, y los días más largos, nos animan a salir y a hacer cosas. Por eso os dejo aquí algunas de las propuestas que he encontrado para este mes de Marzo. Espero que os gusten:
- ECOSEVILLA: 16, 17 y 18 de Marzo. Es en FIBES y la entrada cuesta 4€ por persona (niños de 3 a 12 años, 1€). Es una feria donde podemos ver stands de alimentación ecológica, energías renovables, reciclaje… Es un espacio siempre muy interesante y con muchas actividades para pequeños y mayores.
- VI Carrera Popular Villa de Palomares del Rio: el sábado 17 de Marzo. Hay que apuntarse en la web. Puede correr quien quiera. Hay categorías según el año de nacimiento, pero no hay edad mínima. Los más pequeños corren sólo 200 metros, y luego les dan un tentempié y un regalito.
- Charla (más coloquio) de Carlos González, “las necesidades afectivas de los niños”. Será el jueves 22 de Marzo a las 5 de la tarde en el auditorio municipal de Tomares. Tenéis la información en el póster:
- Charla-presentación del centro educativo ALDEA: el domingo 25 de Marzo en el Cortijo del Alamillo a las 11 de la mañana. “ALDEA: Asociación Local De Educación Activa es una agrupación de familias que están intentando ofrecer la mejor educación para sus hijos, por ello se han asociado para legalizar un proyecto de Centro de educación Infantil y Primaria basado en la Educación Activa No Directiva.”
- Charla sobre la “Introducción de la Alimentación Complementaria, organizada por el Colectivo La Leche. Será el miércoles 28 de Marzo a las 5 de la tarde en el Tejar del Mellizo (el Centro Cívico del Parque de los Príncipes).
Lactancia artificial en Mozambique
Estoy muy sorprendida estos días ante la avalancha de blogs hablando sobre todo de dos temas: de la incorporación de Soraya Sáenz de Santamaría al trabajo una semana después de dar a luz, y sobre la campaña de una conocida cadena de televisón que va a enviar “leche maternizada” a unas aldeas de Mozambique.
Sobre el primer tema me guardo mi opinión, no voy a ser capaz de sentir empatía por esta persona. Lo siento mucho por su bebé, o “el crío”, como lo llama ella :-S
Pero sí que quiero opinar acerca de la campaña “Una semilla, una vida” que así es como se llama. Sinceramente me parece un proyecto precioso. Pretenden conseguir que unos 400 niños de Mozambique salgan de la desnutrición. Para ello van a desarrollar dos proyectos conjuntos. Uno a largo plazo, llevando semillas para que las familias puedan crear sus huertos de los que alimentarse durante su vida; y otro a corto plazo, donando “leche maternizada” para que los niños. Y aquí es donde me asaltan mis dudas.
Busco en la página web de la campaña y en el apartado de preguntas frecuentes encuentro ésta, la misma pregunta que muchas personas nos hacemos:
En el caso de los niños, ¿por qué no basta con la leche de las madres?
En muchos casos las madres están enfermas o muy débiles y no pueden proporcionar la leche nutritiva a sus hijos. Por otro lado, la zona ha sufrido en los últimos años una verdadera epidemia de SIDA, y muchas madres no amamantan a sus hijos por el riesgo de contagio. Así, con el suministro de leche maternizada, además de alimentar a esos niños desnutridos, evitamos que muchos bebés que no han nacido con el VIH, lo contraigan durante la lactancia.
Como asesora de lactancia, y por mi propia experiencia, sé que lo más importante, lo principal, es que el bebé se alimente. Y aquí me da igual que sea con la leche de su madre, con la de fórmula o con la de una cabra. Lo ideal es que sea con la leche de su madre, que es la que está preparada para el bebé, con los nutrientes que necesita, y con los anticuerpos necesarios para un niño tan pequeñito. En los casos en los que la madre no puede realmente dar el pecho, por desnutrición severa (se deja de producir leche, hipogalactia), o por el riesgo de transmitir una enfermedad como el sida. Se sabe que el sida puede transmitirse en el embarazo o durante el parto, pero también puede transmitirse a través de la lactancia materna.
En estos casos está más que justificada la lactancia artificial, y me alegro enormemente que esta campaña le salve la vida a estos niños. Pero ahora vienen mis dudas, ¿se seleccionarán a estas familias o van a darle el biberón a todos los bebés de esas aldeas? ¿Qué pasa con las mamás que están sanas? ¿Se las apoyará para que puedan dar el pecho? Una mamá lactante desnutrida puede ser alimentada, y así ambos, mamá y bebé, se verán beneficiados por esta ayuda. Una mamá con mastitis, infección, grietas, etc. puede ser tratada y seguir amamantando. Un bebé con frenillo o con problemas para el agarre también puede conseguir acceder facilmente al pecho de su madre con un poco de ayuda. Estas ayudas pueden ser médicas, o en algunos casos, de asesoras de lactancia. ¿No sería precioso tener un Grupo de Apoyo a la Lactancia Materna (GALM) en Mozambique? Se ayudaría a estas familias que sí pueden amamantar, y otros niños, que no tienen esa suerte, podrían recibir su biberón. ¡Más para repartir!
O un grupo de nodrizas, a lo Salma Hayek, ¿no sería increíble? Mucho más bonito. Eso sí que sería una ayuda “de madre a madre”.

Y luego está el tema del agua. ¿Con qué van a preparar los biberones? Me imagino que les darán agua embotellada también. ¿Y para fregarlos y esterilizarlos? Muchas personas se están haciendo las mismas preguntas, y hay entradas muy interesantes en los blogs. Os voy poniendo una lista de ellos:
- Con el lío que tengo: de campañas televisivas
- Som la llet (en catalán): error de procediment…
- Sant Feliú – Lactancia Materna y más…: las donaciones de biberón son sumamente peligrosas (por Carlos González, pediatra)
- Habichuelas Mágicas: hazte una foto con un negrito
- …
Kanelbullar
También conocidos como Rollitos de Canela o Cinnamon Rolls.
La receta es de la madre de Erik, un “primo” sueco que tenemos acogido en la familia. Sus padres y su hermana han venido a pasar unos días y nos regalan esta receta mientras nos cuentan que en Suecia es tradición hacer repostería los fines de semana, y que no sabe muy bien qué cantidades hay que usar, porque ella lleva haciendo esta receta desde que era pequeña. Se va transmitiendo de generación en generación, y ahora la recogemos la familia española, para continuar aquí difundiéndola.
Ingredientes:
- 250 g. de matequilla con sal (150 g. para la masa y los otros 100 g. para el relleno), tiene que estar a temperatura ambiente,
- 1/2 litro de leche entera,
- 1 cubito (o paquetito, como lo querais llamar), de levadura fresca,
- 250 ml, de azúcar, la hemos usado blanca (150 g. para la masa y los otros 100 g. para el relleno),
- harina de trigo, hemos usado la normal, casi un kilo,
- una cucharadita de sal (más bien 2, porque dicen que la sal de aquí pesa menos que la sueca),
- una cucharadita de cardamomo en grano, y otra de cardamomo molido,
- canela,
- 1 huevo,
En bol grande desmenuzamos el cubito de levadura y vamos añadiendo la leche (tibia, ojo, ni fría del frigo, ni del tiempo, ni caliente, a temperatura “cuerpo”). Vamos moviendo para deshacer la levadura y seguimos añadiendo leche. Ya podemos agregar los 150 g. de azúcar, la sal y el cardamomo en polvo. El cardamomo en grano hay que machacarlo con el mortero antes de ponerlo en el bol. Después de esto vamos añadiendo harina hasta que espese (algo más de medio kilo) . También hay que añadir la mantequilla a temperatura ambiente, para que sea más fácil trabajarla.
Amasamos todo esto con las manos (dejad amasar a los peques, ¡es un gustazo!). Cuando la masa empieza a despegarse sola de las manos, es que ya está lista. Si la notais muy pegajosa habrá que añadir más harina, pero cuidado, si nos pasamos con la harina, los kanelbullar quedarán duros.
Dejar fermentar tapado con un paño fino unos 30 minutos, a temperatura ambiente y en un sitio sin viento. Debe doblar su tamaño.
Mientras tanto, en un bol pequeño (tamaño desayuno), mezclamos 100 g. de mantequilla, 2 cucharadas de canela, y otros 100 g. de azúcar. Amasamos con las manos (¡cómo estamos disfrutando!). Aprovechamos también esta pausa para socializar y ofrecemos a nuestros amigos suecos los sabores de nuestra tierra.
Cuando la masa haya doblado su tamaño, ponemos la mitad en una superficie enharinada. La trabajamos un poco con las manos y la aplanamos con el rodillo. Los peques disfrutan aplanando su propio trocito de masa. Untamos sobre la masa la mezcla de azúcar, mantequilla y canela, enrollamos y vamos cortando con el cuchillo “rodajas” de más de dedo y medio de anchas, que vamos poniendo en los moldes (que no son los típicos de las magdalenas, ojo, son distintos, más anchos en la base y más bajitos). Los dejamos fermentar tapados un ratito más. Mientras, precalentamos el horno a 250º.
Antes de meterlas las pintamos con huevo batido y les ponemos azúcar por encima. Si es perlado mejor, pero puedes usarlo en polvo también. Se hornean unos 10 minutos a 250º y luego se gratinan (modo grill) durante otros 4 (aproximadamente).
¡Y a comerlas calentitas, pero no te quemes!

Dedicada a todas las madres, para que la transmitan a sus hijos. Y en especial para V, su pequeño cocinero N y el Cinnamon Roll que tiene en el horno (y para L también, a ver si puede comerlos).
Pastel de pollo “de mi suegra” (versión nuera, jeje)
Cuando mi marido y yo nos fuimos a vivir juntos yo cocinaba regular. Me gusta experimentar en la cocina, y unas cosas salen bien, pero otras salen fatal. Él echaba de menos las comidas de su madre, así que de vez en cuando le pedía (¡y pido) truquillos y recetas a mi suegra. Una de nuestras favoritas es el pastel de pollo, que ha ido evolucionando y está tan bueno que no podemos seguir guardando la receta, y merece ser compartida.
¿Qué usamos nosotros en casa?
- Patatas, si son ecológicas mejor, saben a campo,
- Pechugas de pollo fileteadas, si el ecológico se te va de presupuesto o no lo encuentras puedes comprar el “rural” en el super,
- Pavo en lonchas,
- Queso (normalmente gouda) en lonchas,
- Salsa ligera (edito para decir que esto es mayonesa ligth, jeje),
- Tomillo.
Ponemos un poco de aceite en una fuente de horno y colocamos las patatas cortadas a rodajas cubriendo todo el fondo. A nosotros nos gustan muchísomo las patatas, así que ponemos varias capas. Les ponemos tomillo u otras hierbas como orégano, albahaca… La que más os guste o una mezcla de varias. (Esto no lo hace mi suegra, jijiji).
Ponemos las pechugas de pollo fileteadas encima de las patatas. Como nos gusta usar la fuente pequeña (porque es más manejable) también ponemos varias capas de pollo.
Y encima ponemos el pavo en lonchas. Mi suegra suele usar bacon, pero nosotros comemos cerdo muy pocas veces. También se puede usar jamón york, choped, mortadela, ¡incluso chorizo! Prueba con lo que tengas en la nevera, o mezcla restos. ¡Esto es reciclaje!
Y por último el queso, aunque no le hice foto, pero el queso es queso, ya lo conoceis, jeje. Solemos usar gouda, porque nos gusta su sabor. Pero algunas veces ponemos restos de quesos que se han quedado un poco duros, incluso queso azul. ¡También reciclamos los quesos! Igualmente se pueden reciclar rallándolos para la pasta, pizza o ensaladas. Aquí mi suegra usa quesitos en lonchas, pero son muy grasos, no saben igual de ricos y es un rollo pelarlos.
Se cubre de salsa ligera y se mete en el horno. Yo lo pongo a 180º durante una hora, y enciendo sólo la parte de abajo. Esto es para que se hagan bien las patatas (ya he dicho que nos gusta poner muchas) y para que no se queme la salsa ligera y salga doradita como en la foto.
Ya veis que es muy facilito y a los peques les encanta. ¡Buen provecho!
Edito con nuevas variantes:
Raquel lo hizo así:
Y esto escribe Cr. en su blog Agua y Luz: http://aguayluz.wordpress.com/2011/10/30/pastel-de-pollo-de-la-suegra-de-rosa-elena/
Mmmmm… ¡tortitas!
¡Cómo nos gusta en casa desayunar
tortitas! Saben a fin de semana, a vacaciones, a día de fiesta. Y son tan sencillas de hacer que todas las madres deberíais hacerlas alguna vez con vuestros “minichefs”. Ellos disfrutan ayudando en la cocina, y luego se las comen con unas ganas…
Los ingredientes que necesitamos son éstos:
- 1 huevo,
- 4 cucharadas pequeñas de azúcar,
- 1/2 vaso de leche,
- 1 vaso de harina,
- 2 cucharadas pequeñas de levadura (medio sobre),
Se mezclan muy bien los ingredientes hasta que quede una masa homogénea, sin grumos. Tened especial cuidado con la levadura. Una vez me quedó un grumito de levadura en una magdalena, ¡y sabe muy mal!
Una vez mezclado se ponen ponen cucharadas de la mezcla en una sartén bien caliente. En cuanto se hacen por un lado hay que darles la vuelta. Deben estar doraditas, sin resecarse mucho. Yo uso una sartén pequeña en el “fuego” pequeño de la vitro. Hay que economizar recursos. Además, como veis, caben 3 tortitas en cada tanda, ¡y se hacen en un momento!
Se pueden comer solas o acompañadas de lo que más nos guste. Nosotros las hemos probado con nata y siropes, mermeladas, crema de cacao, y mis favoritas, con miel.
¡Buen provecho!
Pan casero de aceitunas, jamón y queso
Hablando en el foro de Red Canguro sobre panificadoras y pan casero, me he acordado de esta receta del programa de televisión Cómetelo, de Canal Sur. Os la copio tal cuál y añado que no tengo fotos de ninguna de las veces que lo hemos hecho en casa, ya que nos lo comemos a pellizcos en cuanto sale del horno. ¡Es irresistible!
INGREDIENTES:
- Masa:
- 350 gr. de harina
- 210 gr. de agua
- 25 gr. de levadura
- Azúcar
- Aceite de oliva y sal
- 100 gr. de mozarella rallada
- 100 gr. de jamón ibérico
- 50 gr. de aceitunas negras sin hueso
- 25 gr. de tomate seco
- Romero fresco
PROCESO COCINA
- Disolver la levadura en el agua templada.
- Mezclar en un bol la harina con una cucharada de azúcar. Añadir el agua con la levadura, una cucharada de aceite y un pellizco de sal.
- Mezclar bien y terminar de amasar con las manos; añadiendo una pizca de harina si nos hiciera falta.
- Engrasar un bol, introducir la masa, cubrir con film y dejar fermentar en un lugar calido hasta que la masa doble su volumen.
- Picar las aceitunas y el jamón en daditos pequeños.
- Romper la fermentación de la masa.
- Añadir la mozarella rallada, algunos daditos de jamón, aceitunas y amasar.
- Estirar con el rodillo para darle forma alargada. Disponer sobre una bandeja de horno con papel sulfurizado, cubrir con un paño de cocina y dejar reposar 15-20 minutos.
- Presionar la masa con los dedos e incorporar el resto del jamón y las aceitunas, el tomate seco picado y escurrido, unas hojas de romero, sal y un chorrito de aceite de oliva.
- Llevar al horno precalentado a 200º C. unos 15-20 minutos, hasta que adquiera color dorado.
EMPLATAR




















