Posts tagged ‘portabebés’

Cose Conmigo un Onbuhimo Portabebés DIY

Evento creado por Rosa Elena para Cada Mochuelo a su Olivo, tienda online de portabebés, pañales de tela, juguetes científicos educativos, etc.

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Ya llega la primavera, el buen tiempo, las largas tardes de paseo con los peques…

Y nos apetece vestir más frescos, coloridos, alegres… ¡Y renovar también nuestros portabebés!

Vamos a ver cómo se cose un onbuhimo, un portabebés de origen japonés , fresquito, cómodo y que va muy bien para bebés grandes y niños, ya que es bastante ancho.

No necesitas tener mucha experieciencia con las tijeras y la máquina de coser. Los cortes son rectos y también lo son las costuras que vamos a hacer. Y con las instrucciones paso a paso verás que no hay ningún misterio y conseguirás hacerte tu propio portabebés.

¡Vas a estar muy orgullos@ de tu onbuhimo!

Calendario

  • 19 Marzo: se abre el plazo de inscripción al Cose Conmigo de Cada Mochuelo a su Olivo.
  • 20 Marzo: materiales que vamos a necesitar.
  • 24 Marzo: decoración (opcional, mientras esperamos a que todos los inscritos reúnan sus materiales).
  • 27 Marzo: lluvia de ideas, post recopilatorio de los materiales que están preparando los participantes.
  • 31 Marzo: montamos las piezas de nuestro onbuhimo.
  • 1 Abril: ¡Ya por fin cosemos!
  • 8 Abril: Pasarela de Onbuhimos. ¡Queremos verlos todos!

 

 Inscríbete en Cose Conmigo un Onbuhimo clickando sobre Oliva, nuestra mochuela.
¡Bienvenid@!
Cada-mochuelo-a-su-olivo Favicon

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19-marzo-2014 at 11:20 am Deja un comentario

Fulares portabebés MamEco

ImagenEstos portabebés son nuestros fulares elásticos favoritos. Tienen muchas características que los hacen ser una elección muy acertada, sobre todo para las familias que como a la vuestra, les preocupa la calidad en cualquier producto relacionado con los bebés, y además cuidan la ecología.

Lee acerca de ellos y conócelos mejor en esta estupenda y completa entrada del blog Cada Mochuelo a su Olivo, donde además este mes de Febrero (mes del fular elástico en Red Canguro) los puedes encontrar de oferta en sus distintas categorías y modelos.

Si tienes alguna duda puedes contactar con el 699 306 997 (Rosa Elena) o bien por email RosaElena@cadamochueloasuolivo.com

#FelizPorteo

9-marzo-2014 at 9:25 pm Deja un comentario

Dame tu nombre, por Isabel Pérez Salas

DAME TU NOMBRE

Fola corría por la carretera de tierra entre todos los demás. No cargaba casi nada, apenas su bebé de cinco meses, al que protegía de los vaivenes de su carrera con su brazo derecho.El izquierdo lo usaba para tomar de la manita a su hija de cuatro años a la que intentaba quitarle el miedo con miradas de aplomo fingido y palabras suaves que se perdían en el estruendo de los tiros lejanos y los lloros cercanos.
Vistos desde fuera , eran una familia africana más, una familia despedazada por guerras inútiles y crueles, arrancada de su vida, corriendo al huir de su aldea con el objetivo de salvar la vida.
Visto desde dentro era una mujer asustada al extremo , una madre que ponía todo su empeño y sus fuerzas en llevar a sus hijos lejos de aquel infierno. Ella tenía un plan sencillo y claro,llegar lo más lejos posible lo antes posible.

Hasta hacía unas semanas Fola, su marido y sus cuatro hijos tenían una vida más o menos apacible a la que llegaban a veces ecos de guerras lejanas, pero en pocas semanas los ecos se hicieron voces y al final presencia viva. Su marido se había marchado dos días antes tratando de poner a salvo a los dos hijos mayores, uno de catorce años y otro de doce, para evitar que fuesen reclutados como tantos niños y obligados a convertirse en asesinos precoces.Niños soldados los llaman.
Estuvieron de acuerdo los dos,hablaron varias horas y decidieron que ese era un destino que no deseaban para sus hijos amados . El marido intentaría pasar la frontera con los hijos, y ella se juntaría a las mujeres con bebés que esperarían los camiones de la cruz roja para reunirse con ellos en el campo de refugiados que decían que había a 140 kilómetros al norte. Parecía un buen plan y como tampoco tenían muchas alternativas, se despidieron serenamente tratando de no demostrar pánico .
No querían provocar más dolor ni miedo a los niños y por eso, ese hombre y esa mujer, que se habían mirado tantas veces durante largos minutos a los ojos al hacer el amor en sus noches de intimidad y cariño, apenas se miraron un poquito a la hora de despedirse tal vez para siempre , con miedo los dos de prender sus miradas y que eso les impidiese la separación. Al abrazarla él le dijo:
– Ya lo sabes todo…¿ Que puedo añadir?
Y ella le respondió:
– Claro que lo sé vete tranquilo. Está todo dicho, mi amor.

¿ Qué otra cosa puede decirle una mujer a su hombre en una hora tan mala? Después del último beso y el último toque cada uno se concentró en su misión y en los hijos de los que se hacía cargo. Ella lo miró alejarse animado , un niño de cada lado, sin darles la mano para que se sintiesen hombrecitos , cargando cada cual unos hatillos con lo mínimo. Solo el menor se volvió una vez para mirarla, y ella que estaba preparada para eso, le hizo un gesto alegre de despedida mientras se bebía las lágrimas de aquel adiós tan tremendo.

Después preparó sus cosas. Decían que los camiones llegarían por la mañana para recoger a las mujeres, pero los que llegaron fueron unos todo terreno cargados de hombres que disparaban a todo lo que se movía. Fola tuvo suerte , porque unos minutos antes de empezar aquella matanza ella había sentido la necesidad de acercarse a la entrada del bosquecillo por el que se habían marchado sus hijos y su marido, y como la niña estaba despierta, ansiosa y preguntando cuando iban a juntarse a los hermanos, ella decidió que en vez de esperar en casa podían esperar dando un paseito para amenizar la situación.
Por eso cuando empezaron los tiros, ella se encontraba fuera del alcance . No pensó en nada, apenas salió corriendo en disparada arrastrando a la nena. A ratos la hacía correr a su lado, a ratos la cargaba hasta que el brazo se le acalambraba. Descansaban cuando sentía que iba a morir por el esfuerzo y después seguían avanzando. Quería llegar a la otra carretera, la que habían construido para transportar el coltán unos meses antes.
Así el día entero, más tarde pasaron la noche acurrucados los tres juntos. Ella agradeciendo a sus pechos la leche que le permitió alimentar al bebé y a la niña y analizando si sería buena idea rezar o mejor no llamar la atención de los dioses. Decidió quedarse callada porque ante aquellos dioses tan crueles que permitían tantos desmanes, parecía buena idea pasar desapercibido.

Al amanecer salieron del bosque y encontraron otras personas asustadas que se movían en la misma dirección. Nadie saludó a nadie, nadie preguntó nada. Era una fila más o menos ordenada de mujeres y viejos que llevaban sus niños con el único fin de salvarlos y salvarse. Parecía que todo podría terminar razonablemente bien cuando de pronto oyeron una avioneta que se acercó rápida. Algunos saludaron alborozados pensando que era la ayuda que esperaban, otros miraron callados y otros como Fola regresaron al bosquecillo que bordeaba la carretera por el miedo que todo les provocaba desde hacía días.
La avioneta bajó y abrió fuego contra la fila. Fola le tapó las orejas a sus hijos mientras los apretaba contra ella y mentalmente espantaba las balas con la fuerza de su pensamiento. Imaginó una burbuja de protección y allí se quedó meciéndose con sus hijos como cuando te duele una muela o un niño llora sin consuelo. Mecer el dolor y el miedo es un recurso humano que no se sabe porqué funciona pero todos lo practicamos alguna vez cuando no se nos ocurre nada mejor, y siempre consuela un poquito.

Cuando acabaron los tiros y la avioneta se alejó, fueron saliendo poco a poco del bosque los que se habían salvado. La carretera era un reguero de cuerpos vestidos con alegres colores y posturas imposibles. Casi todos muertos, algunos heridos. Fola decidió ignorarlos, no podía hacer nada y ella estaba alli para sobrevivir. Sujetando la manita de su niña y acariñando al bebé que estaba metido en un paño amarrado a su cuello , aceleró el paso sorteando cuerpos.

Todo iba bien hasta que sus ojos encontraron los de una mujer herida. Una mujer más joven que ella, que trataba de incorporarse y la llamaba con su mano ensangrentada. La chica consiguió juntar unas palabras y casi las suspiró:
-Ayúdame.Ven

Fola no quería ayudar. No quería ir.Su responsabilidad eran sus hijos y no quería perder su tiempo, pero la chica la había mirado, la había llamado y ella se acercó con una disculpa preparada, que la otra pudiese entender al negarle la ayuda. La mujer tendida en el suelo se incorporó un poquito y entonces Fola vio que estaba encorvada sobre un bebé. Un bebé intacto debajo de una madre moribunda en una carretera llena de personas asustadas.Justo lo que ella necesitaba.
Se acercó sin decir una palabra,y sin soltar a su hija se agachó al lado de la otra madre,mirándola sin hablar.
¿ Qué se le puede decir a una mujer que se está muriendo desangrada en un mundo hostil dejando un hijo desamparado? Se miraron las dos. Los ojos de la joven iban del bebé a la niña y al rostro de Fola de nuevo.Tal vez buscando palabras también.
Las mismas palabras que sirvieron horas antes para despedir a su marido le parecieron adecuadas para dirigirse a aquella desconocida y por eso las dejó salir con suavidad:

– Lo sé todo. Está todo dicho. Quédate tranquila mi amor.

Y soltando un instante la manita de su hija, cogió el bebé de la otra y lo acomodó en el mismo paño donde estaba el suyo. Enseguida volvió a recuperar la mano de su niñita que esperaba extendida en el aire.

Era el momento de la despedida y las dos sabían que era para siempre. La joven consiguió sonreír y Fola sacó el valor de pedirle:
-Dame tu nombre, para que pueda enseñárselo un día
Pero la chica ya no tenía nada más que dar. Le había dado todo y sus ojos ya estaban cerrados.

Fola no se paró a ver si estaba desmayada o apenas muerta. Se levantó y con sus tres hijos siguió su camino.Agradeciendo a sus pechos la leche que garantizaban la vida.

28-octubre-2013 at 3:17 am Deja un comentario

Nueva opción alquiler en la tienda

Algunos de los artículos de la tienda online Cada Mochuelo a su Olivo tienen opción de alquiler

¿Qué es esta opción de alquiler?

Cuando no estamos seguros de si un artículo es lo que realmente queremos y necesitamos, podemos optar por alquilarlo y probarlo durante un tiempo y luego devolverlo. No es una compra con plazo de devolución, ya que el artículo que has alquilado no lo estás estrenando, y damos por hecho que se puede ensuciar y hay que lavarlo (¡sobretodo si son pañales de tela!).

Esta opción de alquiler es también muy útil si necesitas un portabebés extra durante unas vacaciones, o porque te visita un sobrinito, etc. Así puedes usarlo como si fuese tuyo, y luego devolverlo.

¿Cómo funciona el alquiler?

Si el artículo que quieres probar tiene esa opción, úsala. Es como si fuese una compra, funciona igual. Pero nosotros sabemos que es un alquiler y te enviaremos el artículo que tengamos de muestra.

Una vez lo recibamos pasaremos a devolverte la diferencia entre lo que pagaste, y el coste según el tiempo que lo hayas usado. Ese tiempo se calcula desde el día en que te llegó el artículo, hasta el día en que lo enviaste.

¿Qué coste tiene la opción de alquiler?

Tiene un coste único de 3€ semanales, sea el artículo que sea. El tiempo empieza a contar desde el día en que recibes el artículo. Puedes usarlo durante el tiempo que quieras, e iremos descontando esos 3€ cada semana. A partir pueden pasar tres cosas.

1. Que te quieras quedar justo con el artículo que te hemos enviado. Entonces no tienes que hacer nada salvo decirnos por email que te lo quedas.

2. Que quieras ese artículo, pero en otro modelo. En ese caso nos envias el que ya tienes, y te enviamos el nuevo. Pero te descontamos lo que hayas consumido del alquiler. Es decir, no pagas nada más, sólo los envíos. Esto sólo podrá hacerse durante los primeras 2 semanas del alquiler.

3. Que no te haya gustado. En este caso te habrás ahorrado lo que te hubiese costado ese portabebés nuevo. Así no haces un gasto mayor en algo que no te convence.

¿Tienes más dudas?

Ponte en contacto conmigo:ecomadrestienda@gmail.com y 699306997 (el mejor horario es de lunes a viernes, de 9:30 a 13:30).

7-diciembre-2012 at 2:04 pm 2 comentarios

Tonga (no, no es una malla de naranjas)

La primera vez que vi el Tonga pensé que eso no era para mí.

La segunda vez que vi el Tonga me pareció bien para llevar en el bolso (al ser pequeño), por si teníamos alguna emergencia.

La tercera vez que vi el Tonga me enteré de que era de algodón, y de que se secaba rápido si te bañabas con él en la piscina o en el mar (¡para no perder a mis niñas entre las olas!)

La cuarta vez que vi el Tonga ya era mío, nuestro Tonga, y no me imaginaba que le sacaría tantísimo partido.



Siempre lo llevo en el coche o en el bolso y ayuda mucho, por ejemplo, cuando llueve y tengo que llevar a la peque en brazos, sujetar el paraguas y darle la mano a la mayor. Me sirve para cuando están cansadas de andar y no he cogido un portabebés más grande. Me sirve para tirar de sus bicis cuando vamos al parque. Nos hemos bañado en la piscina sin miedo al agua, bien pegaditas a mamá, y así hemos incluso nadado. Nos lo llevamos a excursiones, picnics, manifestaciones… Y como es fácil de ajustar (enrollando la tela alrededor de una hebilla) lo puedo usar yo, papá (que es muy grande) e incluso las peques para llevar a sus muñecos.

Gracias a mi amiga Merce conocí el Tonga, y más de una vez he pensado “bendito el momento en que nos cruzamos” :-).

Si quieres un portabebés Tonga, puedes ponerte en contacto conmigo:

ecomadrestienda@gmail.com

699306997 (Rosa Elena)

15-noviembre-2011 at 2:33 pm 9 comentarios

Una mochila sin bebé

Hay cosas que nos ponen tristes en casa. Hace unos meses recibimos la noticia de un embarazo cercano con mucha ilusión. El papá es de mi familia y muy amigo de mi marido. Desde que tuvimos a las niñas nos hemos visto poco, pero esta noticia nos unía en la paternidad, y nos imaginábamos volviendo a quedar con frecuencia, criando juntos a nuestros hijos. Este bebé venía para acercarnos otra vez.

Nos alegramos mucho de su nacimiento y le compramos el regalito que le habíamos prometido. Dedidimos no ir al hospital a verles, ya que sabíamos que habían estado un poco agobiados con las visitas. Unos días después quisimos volver a llevarles el regalo, pero nos pospusieron la cita por problemas de salud. Me ofrecí como mamá, como familiar y como asesora de lactancia. Les invitamos a casa, pero no nos devolvieron la llamada. Más tarde les volví a invitar, esta vez vía facebook.

Nada.

Con el tiempo, un familiar en común les comentó que estábamos tristes por no saber nada de ellos, y que obviamente, no nos apetecía insistir con las llamadas y las invitaciones.

Nada.

Ya hace más de dos meses que tenemos su regalo guardado. Es una mochila portabebés. Bueno, más bien una mochila sin bebé, no tiene nada que portar. Sus dueños no la quisieron. Cada vez que la veo me da mucha pena, así que la he puesto en mi página de portabebés. Por si encuentra una familia cangura que le dé importancia.

25-octubre-2011 at 1:51 pm 7 comentarios


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