Posts tagged ‘reciclar’

Collar con cañitas usadas

Cuando mis hijitas me ven coser se vuelven locas, me vuelven loca. Quieren jugar con los alfileres, cogerme los dobladillos y marcar las dobleces con la plancha. No,no y no.

También les da por colorear en los patrones y recortar los retales, pero estas cosas sí se las dejo hacer.

Aunque algunos días tenemos mejores ideas, como esta semana, que hicimos collares y pulseras con cañitas usadas.

El proceso es muy sencillo. Se cogen las cañitas, se cortan en trozos más o menos iguales (o totalmente desiguales :-)), y se ensartan en una cuerda o en una hebra con ayuda de una aguja para lana. Cuidado con las agujas para lana, porque algunas pinchan mucho como las mías. En algunas mercerías venden unas de plástico con la punta redondeada, que son más recoemndables para los peques.

Cuando el collar o pulsera tiene la longitud que queremos, cortamos la hebra y anudamos.

¡Y listas para salir de paseo!

 

10-junio-2012 at 5:50 pm 6 comentarios

Pastel de pollo “de mi suegra” (versión nuera, jeje)

Cuando mi marido y yo nos fuimos a vivir juntos yo cocinaba regular. Me gusta experimentar en la cocina, y unas cosas salen bien, pero otras salen fatal. Él echaba de menos las comidas de su madre, así que de vez en cuando le pedía (¡y pido) truquillos y recetas a mi suegra. Una de nuestras favoritas es el pastel de pollo, que ha ido evolucionando y está tan bueno que no podemos seguir guardando la receta, y merece ser compartida.

¿Qué usamos nosotros en casa?

  • Patatas, si son ecológicas mejor, saben a campo,
  • Pechugas de pollo fileteadas, si el ecológico se te va de presupuesto o no lo encuentras puedes comprar el “rural” en el super,
  • Pavo en lonchas,
  • Queso (normalmente gouda) en lonchas,
  • Salsa ligera (edito para decir que esto es mayonesa ligth, jeje),
  • Tomillo.

Ponemos un poco de aceite en una fuente de horno y colocamos las patatas cortadas a rodajas cubriendo todo el fondo. A nosotros nos gustan muchísomo las patatas, así que ponemos varias capas. Les ponemos tomillo u otras hierbas como orégano, albahaca… La que más os guste o una mezcla de varias. (Esto no lo hace mi suegra, jijiji).

Ponemos las pechugas de pollo fileteadas encima de las patatas. Como nos gusta usar la fuente pequeña (porque es más manejable) también ponemos varias capas de pollo.

Y encima ponemos el pavo en lonchas. Mi suegra suele usar bacon, pero nosotros comemos cerdo muy pocas veces. También se puede usar jamón york, choped, mortadela, ¡incluso chorizo! Prueba con lo que tengas en la nevera, o mezcla restos. ¡Esto es reciclaje!

Y por último el queso, aunque no le hice foto, pero el queso es queso, ya lo conoceis, jeje. Solemos usar gouda, porque nos gusta su sabor. Pero algunas veces ponemos restos de quesos que se han quedado un poco duros, incluso queso azul. ¡También reciclamos los quesos! Igualmente se pueden reciclar rallándolos para la pasta, pizza o ensaladas. Aquí mi suegra usa quesitos en lonchas, pero son muy grasos, no saben igual de ricos y es un rollo pelarlos.

Se cubre de salsa ligera y se mete en el horno. Yo lo pongo a 180º durante una hora, y enciendo sólo la parte de abajo. Esto es para que se hagan bien las patatas (ya he dicho que nos gusta poner muchas) y para que no se queme la salsa ligera y salga doradita como en la foto.

Ya veis que es muy facilito y a los peques les encanta. ¡Buen provecho!

Edito con nuevas variantes:

Raquel lo hizo así:

 

Y esto escribe Cr. en su blog Agua y Luz: http://aguayluz.wordpress.com/2011/10/30/pastel-de-pollo-de-la-suegra-de-rosa-elena/

28-octubre-2011 at 11:44 am 20 comentarios

Reciclando textiles: pantalones para Carmen

Carmen es alta y delgada. Con 4 años y medio sus pantalones parecen “de coger ranas” o le quedan anchos. Así que he aprovechado que no podía andar y me he puesto manos a la costura. Como podeis ver sigo aprovechando el trozo que me sobró de la cortina, del cuál ya saqué un vestidito. Y también he sacado trozos del mismo vaquero viejo que usé la vez anterior. Desde luego aquél pantalón ha pasado totalmente a mejor vida.

El otro pantalón que veis aquí está hecho de forma muy sencilla. He usado un viejo vaquero de pata ancha y he aprovechado el dobladillo de abajo y las costuras laterales, para no tener que coser tanto, jeje. Uno de los bolsillos traseros lo he descosido y transformado en bolsillo lateral. Y para terminar lo he decorado con un hada y un par de estrellas, que a Carmen le encantan estos dibujitos de su mamá.

Os dejo aquí debajo una foto para que veais cómo podeis reutilizar un pantalón de mamá o papá, haciendo pocos cortes y costuras. Como es un pantalón estrecho podemos aprovechar todas las costuras de las piernas.  Como veis teneis que darle forma a la entrepierna y dejar en la cintura espacio suficiente para hacer un dobladillo y meter por ahí el elástico de la cintura. Tened en cuenta que la parte de atrás del pantalón es más alta que la de delante. ¡Y listo! Ya teneis un pantalón made by mami.


25-agosto-2011 at 6:14 pm 2 comentarios

Reciclando textiles: un vestidito

 He hecho este vestido para mi hija mayor con materiales que tenía por casa. Así reciclamos y reutilizamos. Seguro que en tu casa encuentras con qué hacerlo. Yo he utilizado:

– Un trozo que sobró de las cortinas de la habitación de las niñas,

– Trozos de un pantalón vaquero viejo (concretamente una pata y un bolsillo trasero),

– La cinta que adornaba un regalo.

La elaboración no es complicada. El cuerpo del vestido es un tubo (parecía la funda de una almohada). Se hacen huecos para las mangas y se cose el dobladillo de arriba de forma que podamos pasar la cinta por ahí. Se adorna con volante abajo y con uno o dos bolsillos (o lo que le quieras poner). Y tienes un vestido económico para tu muñequita.

Yo quería hacerle la cinta con otro trozo de vaquero, pero ella prefiere su lazo rosa con corazones.

Y aquí os dejo esta foto de mi princesa, feliz con su vestido único, hecho por su EcoMami.

4-agosto-2011 at 11:13 am 5 comentarios

Las 3 “R” resultaron ser 7.

Con lo feliz que yo era Reduciendo, Reutilizando y Reciclando, resulta que navegando por la web me encuentro con 4 erres más. Y como el Reeducar también es parte de día a día inauguro este blog compartiendo este interesante artículo, escrito por Alex Fernández Muerza para www.consumer.es. También me parece interesante copiarlo tal cuál de la web original, ya que está lleno de enlaces (a su propia web, claro) también muy interesantes.

Reflexionar, rechazar, reducir, reutilizar, reciclar, redistribuir y reclamar. Los consumidores que asumen estas siete acciones contribuyen a conservar el medio ambiente, a lograr un mundo más equitativo y, de paso, ahorran dinero. Varios consejos sencillos de realizar harán posibles estas siete erres del consumidor “verde”.

Reflexionar

Los consumidores ecológicos son reflexivos y críticos. Reconocen que los seres humanos, como los demás seres vivos, forman parte de un todo interrelacionado: la naturaleza. Cualquier acción que antepone a los seres humanos en detrimento de la naturaleza repercute de forma directa o indirecta en el bienestar humano actual y el de las generaciones venideras. La información y la educación ambiental son claves para que los ciudadanos puedan repensar su manera de consumir.

Las decisiones coherentes con esta postura son muy diversas: elegir bienes y servicios comprometidos con el medio ambiente, caminar, ir en bicicleta o en transporte público en lugar del coche privado, apoyar el uso de las energías renovables y huir en lo posible del uso de combustibles fósiles, consumir alimentos frescos, de temporada y cercanos, vestir ropas realizadas con fibras naturales, etc.

Rechazar

Los productos tóxicos, no biodegradables o no reciclables deben quedarse fuera de la lista de la compra. Este tipo de productos pueden estar en muchos ámbitos del hogar y, siempre que se pueda, hay que rechazar su uso y sustituirlos por otros más respetuosos con el medio ambiente. La limpieza de la casa o de la colada se pueden hacer de manera ecológica sin recurrir a productos industriales.

Las etiquetas y la información al consumidor de los productos pueden ayudar a discernir cuáles hay que rechazar. Conocer bien los símbolos de reciclaje puede servir para saber si los materiales se recuperarán cuando acabe su vida útil.

Algunos productos tienen un gran impacto ambiental y, por ello, conviene rechazarlos. Es el caso de los artículos que utilizan CFC, causantes de la destrucción de la capa de ozono, otros que tienen una alta huella de carbono, consumen una gran cantidad de agua virtual, causan la deforestación de bosques vírgenes, se basan en el tráfico ilegal de especies amenazadas o utilizan artes de pesca ilegales o sobreexplotan de los caladeros, entre otros. Como posibles sustitutos, se pueden consumir los productos que garantizan la utilización sostenible de los bosques (sello FSC) o de los recursos pesqueros (sello MSC), los productos ecológicos o de comercio justo.

Reducir

El resultado de la fórmula es evidente: menos bienes, menos gastos, menos explotación de los recursos naturales y menos contaminación y residuos. No hay que dejar de consumir, sino hacerlo con cabeza. Antes de adquirir un nuevo producto, conviene preguntarse si de verdad es necesario.

Los consumidores pueden reducir su impacto ambiental de muchas maneras. Al comprar, hay que evitar los productos con un empaquetado excesivo. Siempre que se pueda, hay que elegir los tamaños grandes y los productos concentrados para generar menos basuras y, a la vez, ahorrar dinero. El agua no es un bien inagotable aunque lo parezca cada vez que se abre el grifo. Diversos consejos permiten reducir su consumo sin que sufra el nivel de bienestar. De igual manera, la generación de energía supone la utilización en gran parte de combustibles que generan contaminación, como el petróleo o materiales radiactivos, y la explotación de la naturaleza. El gasto en energía también se puede disminuir en casa mediante unas cuantas pautas sencillas.

Reutilizar

Prolongar la vida útil de los bienes contribuye al ahorro doméstico y a disminuir el impacto ambiental. Los envases o productos de usar y tirar son la antítesis de un consumo responsable y ecológico.

La reutilización es posible de muchas formas. Al hacer la compra, conviene llevar bolsas de tela o de otros materiales que permitan su uso prolongado y eviten las perjudiciales bolsas de plástico. Las baterías recargables son menos nocivas que las de un solo uso. Las hojas de papel se pueden utilizar por ambos lados y las cajas de cartón se pueden aprovechar más veces para guardar otros objetos. Los libros, los discos, la ropa, etc. se pueden intercambiar entre familiares y amigos, y tampoco está de más darse una vuelta por los mercados de segunda mano. Lo barato sale caro, no solo para el bolsillo, sino también para el medio ambiente. Los productos muy baratos de mala calidad no duran nada y acaban en la basura. En su lugar, los bien elaborados se pueden reutilizar más veces. Cuidar de manera adecuada los productos, hacer caso de las recomendaciones de los fabricantes y repararlos siempre que se pueda favorecerá que duren más. Una forma más sofisticada de reutilizar es el denominado “upcycling“, que transforma un objeto sin uso o destinado a ser un residuo en otro de igual o mayor utilidad y valor. Los consumidores logran nuevos productos y se ahorran dinero.

Reciclar

Separar los residuos de manera adecuada para su posterior reciclaje es una acción con múltiples beneficios medioambientales. Las basuras recicladas no acaban en los vertederos, cada vez más saturados, los materiales desechados se aprovechan para elaborar nuevos bienes y, por ello, se evita la extracción de nuevas materias primas y se reduce el consumo de energía en su elaboración. Al reciclar una lata de aluminio, se ahorra una cantidad de energía similar a la que consume un televisor durante tres horas. Un bien con aluminio reciclado consume un 5% de la energía que necesitaría si se basara en material virgen. EROSKI CONSUMER ofrece a través de su Escuela de Reciclaje o de sus distintos artículos toda la información necesaria.

De manera similar, los consumidores también pueden practicar el compostaje, un sistema que transforma la basura orgánica en varias aplicaciones ecológicas.

Redistribuir

Los desequilibrios entre los países ricos y pobres no sólo afectan a sus habitantes, sino también al medio ambiente. La humanidad ha duplicado en los últimos 40 años su huella ecológica global, de manera que el consumo actual se basa en la utilización de los recursos de otros territorios o de generaciones futuras. Si todas las personas del mundo vivieran como un ciudadano medio de EE.UU. o de Emiratos Árabes Unidos, se necesitarían más de 4,5 planetas Tierra. La huella ecológica de los españoles también es alta: se requieren más de tres superficies como la de España. El medio ambiente y la humanidad no pueden soportar de manera indefinida este desarrollo insostenible y, por ello, hay que redistribuir el consumo de manera equitativa. Los productos con una menor huella ecológica o basados en principios de comercio justo pueden disminuir estas diferencias.

Reclamar

Los consumidores pueden y deben tener una participación activa en las actividades que influyen en su vida cotidiana. La ley ampara la posibilidad de reclamar y exigir actuaciones que contribuyan a mejorar el medio ambiente y la calidad de vida de los ciudadanos. Las líneas de acción son muy diversas: reclamar a las instituciones más medidas para conservar y recuperar el medio ambiente, reclamar más infraestructuras para poder reciclar, reclamar un mayor apoyo a los productos ecológicos y a las energías renovables, reclamar el uso de bolsas reutilizables en los supermercados en vez de las de usar y tirar, reclamar más productos reciclados y reciclables, reclamar más información medioambiental, etc.

Los consumidores son la base del sistema productivo y sus decisiones de compra pueden modificar las tendencias del mercado. Por ello, realizar un consumo responsable es una manera indirecta de reclamar a las empresas que incluyan la variable ecológica en sus bienes y servicios

25-julio-2011 at 8:32 am Deja un comentario


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